Los trabajadores de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) en Neuquén llevan más de una semana en un paro por tiempo indeterminado, acampando frente a la Casa de Gobierno. Exigen respuestas sobre su futuro laboral tras el vencimiento de la concesión de la planta, ubicada en Arroyito, y el pago de salarios adeudados.
La situación se ha agravado debido a la falta de un marco administrativo claro para el funcionamiento de la instalación, que actualmente cuenta con aproximadamente 124 trabajadores, una cifra significativamente inferior a los cerca de 500 que tuvo en su apogeo. Los delegados de ATE han afirmado que permanecerán en el lugar hasta obtener garantías sobre la continuidad de los puestos de trabajo.
La PIAP es crucial para la industria nuclear argentina, produciendo agua pesada, un insumo esencial para las centrales nucleares. A pesar de los convenios firmados y los proyectos analizados con la Comisión Nacional de Energía Atómica y Candu Energy, los trabajadores manifiestan que los fondos necesarios para su mantenimiento no se han recibido efectivamente del Estado nacional.
Este conflicto se suma a otras protestas en la provincia, incluyendo medidas de fuerza de empleados judiciales, reflejando un contexto de creciente tensión laboral en Neuquén.