El volcán Nevados de Chillán, que se ubica en la cordillera de la Región de Ñuble y limita con el norte de Neuquén, ha sido elevado a alerta amarilla tras detectar un aumento sostenido de su actividad. Esta decisión del Servicio Nacional de Geología y Minería de Chile (Sernageomin) responde a un incremento en la sismicidad y actividad superficial observada en los últimos meses.
Desde fines de febrero, se ha registrado un aumento persistente de la actividad sísmica asociada a la dinámica interna del volcán. Las estaciones de monitoreo han reportado al menos cinco episodios de emisión de material piroclástico, alcanzando alturas de hasta 160 metros. La dispersión de este material ha predominado hacia el sureste, generando emisiones permanentes de gases.
Las autoridades chilenas advierten sobre la posibilidad de explosiones de baja magnitud en el cráter Nicanor, que podrían afectar un radio de aproximadamente un kilómetro. La eyección de piroclastos, emisión de ceniza y liberación de gases volcánicos son algunos de los peligros mencionados. En episodios anteriores, la ceniza ha llegado a afectar localidades como Caviahue, en Neuquén.