El reciente acuerdo entre Argentina y Estados Unidos incluye importantes disposiciones relacionadas con la **energía** y la **minería**, con un enfoque en el desarrollo de **Vaca Muerta** y la minería crítica. Este tratado busca asegurar la llegada de tecnología y capital estadounidense, estableciendo un marco que limita la participación de competidores como **China** en sectores estratégicos. A cambio de financiamiento a través de agencias de crédito estadounidenses, Argentina deberá facilitar la exploración y explotación de recursos, garantizando condiciones favorables para las empresas norteamericanas.
El acuerdo también prevé un blindaje jurídico para la inversión estadounidense y establece un esquema de "trato nacional", lo que significa que las empresas de EE. UU. tendrán acceso a toda la cadena de valor de los recursos energéticos, desde el refinamiento hasta la exportación. Además, se exige que la apertura a servicios de infraestructura y telecomunicaciones cumpla con estándares internacionales, lo que restringe la capacidad del Estado y las provincias para regular sus recursos.
Una de las secciones del tratado se centra en la **seguridad energética**, buscando disminuir la dependencia de actores no de mercado, un término que puede referirse a la influencia de **China**. El Gobierno argentino asegura que este acuerdo no está dirigido contra ningún país, sino que busca establecer reglas claras y competitivas en el ámbito global.