La industria de Vaca Muerta se enfrenta a desafíos significativos a medida que busca expandirse y consolidar su lugar como un exportador neto de energía. En un debate reciente, se discutió la necesidad de realizar un salto de escala para transformar los recursos en dólares, lo cual enfrenta limitaciones físicas, logísticas y financieras.
El sector tiene como objetivo alcanzar una producción de 1,7 millones de barriles diarios de crudo y cerca de 300 millones de m³ de gas hacia 2030. Sin embargo, para lograrlo, se requiere duplicar las inversiones históricas, estimando un flujo constante de 25.000 millones de dólares anuales entre 2027 y 2030. Esta situación plantea una restricción económica importante, ya que los flujos de caja actuales no son suficientes para autofinanciarse.
Carlos Ormaechea, presidente de la CEPH, enfatizó que se necesitará un incremento en el financiamiento neto para el sector, dado que los cash flows generados no serán suficientes para cubrir las inversiones necesarias. Este panorama coloca a Argentina en una posición vulnerable, compitiendo con operadores más eficientes a nivel global, lo que hace crucial el acceso a crédito internacional.