La producción de petróleo en Vaca Muerta ha superado los 600.000 barriles diarios, marcando un récord histórico para la cuenca de Neuquén. Este incremento resalta el crecimiento del shale oil, que ya representa el 60% de la producción total de crudo en Argentina, mientras que los yacimientos convencionales continúan en declive. Este avance se debe a las mayores inversiones de empresas como YPF, Vista y Shell, que han orientado sus recursos a proyectos con retornos inmediatos.
La infraestructura logística ha sido clave para sostener este aumento en la extracción. El Oleoducto Trasandino (OTASA) conecta Neuquén con Chile y opera a plena capacidad, mientras que en el Atlántico, la ampliación de sistemas de almacenaje en Puerto Rosales ha facilitado la carga para buques de gran calado. La saturación de la capacidad de los oleoductos en tramos específicos obligó a las operadoras a acelerar las obras de expansión.
Además, el contexto internacional con precios elevados ha colocado a Argentina en una posición de exportador neto, convirtiendo el flujo de petróleo en una herramienta clave para la entrada de dólares al Banco Central. Técnicos del sector afirmaron que "Vaca Muerta es el activo estratégico" que podría contribuir a una balanza comercial superavitaria de forma estructural.