El Oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS), impulsado por un consorcio liderado por YPF, tiene como objetivo conectar la cuenca neuquina con la costa atlántica en Río Negro. Esta obra es crucial para aumentar la capacidad de transporte de crudo, facilitando la exportación y reduciendo los cuellos de botella logísticos que actualmente limitan la producción en Vaca Muerta.
Se estima que la primera etapa del oleoducto podría estar operativa hacia finales de 2026, con algunos tramos comenzando a funcionar de manera progresiva antes de esa fecha. Se proyecta que la capacidad de transporte alcance cerca de 180.000 barriles diarios en una fase inicial, con opciones de ampliación futura.
El desarrollo de esta infraestructura es estratégico para Argentina, ya que aumentaría las exportaciones de crudo, generaría divisas y consolidaría al país en el mercado energético internacional. Sin embargo, el proyecto enfrenta varios desafíos, incluyendo la obtención de financiamiento y la coordinación con las provincias involucradas, así como cuestiones ambientales y regulatorias que deben ser resueltas.