Las proyecciones para el sector hidrocarburífero han cambiado drásticamente debido al cierre del Estrecho de Ormuz, lo que ha llevado a un incremento en los precios del petróleo. Actualmente, el precio del petróleo Brent se sitúa en 89 dólares y se prevé que alcance los 100 dólares por barril. En este nuevo contexto, América del Sur, y en particular Vaca Muerta, se presenta como un proveedor clave para un mercado que busca alternativas estables.
Un análisis de Rystad Energy destaca que Vaca Muerta es la historia de crecimiento más dinámica de la región. Se estima que, bajo un escenario de precios sostenidos, la producción de crudo en esta formación podría llegar a un millón de barriles por día para finales de esta década. Si el precio se mantiene alrededor de los 100 dólares, el potencial de producción podría aumentar hasta 1,8 millones de barriles por día para 2035.
Los envíos de crudo neuquino hacia China comenzarán a ser consistentes a partir de 2027, lo que podría transformar estructuralmente la balanza comercial argentina. Sin embargo, la capacidad de ejecución del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur será crucial para evitar que el petróleo quede sin poder ser transportado. La aceleración de las obras de infraestructura es esencial para captar el flujo de inversiones en este sector.