La situación económica actual genera preocupación en diversos sectores, según Luis Martínez, quien ha ocupado cargos en el Concejo Deliberante y participa activamente en la Diócesis y otras organizaciones. Observa un alto grado de inquietud en la población, aunque aún no se ha llegado a un estado de angustia generalizada. Martínez destaca la presencia de locales vacíos y desocupados, lo que recuerda a crisis pasadas como las de 2001 y 1976, cuando la apertura descontrolada de importaciones afectó a los comerciantes locales.
El exconcejal advierte que la falta de consumo y los despidos en fábricas son síntomas de una economía cíclica que se repite. Critica las políticas de modernización laboral y recortes que han sido promovidas por numerosos ministros de Economía, argumentando que los resultados no han sido positivos. Además, cuestiona la obsesión por Vaca Muerta, señalando que no todas las localidades se benefician por igual de este recurso.
Martínez pide a los responsables del gobierno que tomen conciencia de la realidad que vive la gente y que no ignoren las diferencias entre lo que se dice en los medios y lo que se observa en la vida cotidiana. En su opinión, es necesario un enfoque más profundo y comprometido con la realidad de todos los ciudadanos.