Argentina se enfrenta a importantes desafíos para que Vaca Muerta cumpla con su potencial como motor económico. Se estima que será necesario ejecutar un programa de inversiones anuales que promedie 20 mil millones de dólares, además de competir en el mercado de gas licuado de los Estados Unidos, donde la producción es actualmente más económica.
El ministerio de Economía y las empresas locales de hidrocarburos destacan que el sector puede ser clave para incrementar el superávit externo, el cual podría superar los 8.000 millones de dólares este año, basado en un barril de crudo a 60 dólares. Se proyecta que este superávit podría triplicarse hacia fines de la década.
El ingeniero Daniel Dreizzen advierte que se necesita duplicar la inversión actual, ascendiendo de 14.000 a 28.000 millones de dólares anuales, para lograr un desarrollo sólido de Vaca Muerta y cumplir con los objetivos de exportación de hidrocarburos. Se prevé que el próximo año la industria debería desembolsar más de 21.000 millones de dólares para alcanzar esos objetivos.
En este contexto, la infraestructura necesaria para transportar la producción y aumentar las exportaciones es crucial. La obra de transporte Vaca Muerta Oil Sur busca duplicar las exportaciones petroleras, que actualmente promedian 300.000 barriles diarios, y permitir a Argentina licuar 24 millones de toneladas de gas por año.