El gobernador Rolando Figueroa destacó que Neuquén se encuentra en un punto de inflexión histórico en su economía, con el objetivo de transformar los ingresos extraordinarios de Vaca Muerta en un blindaje financiero. La estrategia oficial busca alcanzar el equilibrio fiscal absoluto y eliminar la deuda pública estructural para el año 2030.
Al iniciar su gestión, el Ejecutivo provincial enfrentó una deuda consolidada de 1.800 millones de dólares y un déficit en infraestructura básica de 4.000 millones de dólares. Sin embargo, gracias a un plan de austeridad, se ha logrado cancelar casi el 48% de esa deuda y reinvertir más de 1.000 millones de dólares en proyectos estatales.
El plan contempla una reducción progresiva del déficit en infraestructura, que se espera que disminuya a 2.400 millones de dólares a fin de año, y a 500 millones de dólares para el año 2028. Figueroa advirtió sobre la necesidad de capitalizar los recursos de Vaca Muerta para evitar que queden sin utilizar.
El desarrollo acelerado de esta región también genera presión sobre los servicios públicos, y se estima que Neuquén superará el millón de habitantes en los próximos años, lo que intensificará la demanda de infraestructura y servicios.