Las recientes renuncias de Fernando Brom a la Subsecretaría de Ambiente y de Antonio José Mauad al Servicio Meteorológico Nacional (SMN) han dejado vacíos importantes en el manejo de la política ambiental del país, áreas que ya enfrentaban un desfinanciamiento y recortes de personal significativos. Estas dimisiones se interpretan como una señal del desinterés del gobierno por abordar la crisis climática y ambiental, y reflejan una creciente molestia por la necesidad de gestionar organismos que no generan ingresos.
Brom, quien asumió en 2025, tuvo una gestión marcada por severos ajustes presupuestarios que incluyeron la eliminación de la Dirección de Cambio Climático, la cual dependía mayormente de financiamiento internacional. A pesar de su enfoque en la gestión y la articulación de políticas con las provincias, las organizaciones ambientales critican que no se desarrollaron planes ni estrategias significativas para la conservación de la biodiversidad ni para enfrentar la crisis climática.
Investigadores del CONICET han alertado sobre el impacto de los incendios forestales en los cuerpos de agua de los bosques andino-patagónicos, subrayando la falta de políticas públicas efectivas y de reformas necesarias para mejorar la protección de los ecosistemas y prevenir desastres ambientales.