La producción de hidrocarburos en Argentina ha experimentado un crecimiento significativo gracias a la explotación de Vaca Muerta, que ha permitido al país revertir su dependencia de importaciones de energía. Este avance se ha logrado mediante técnicas innovadoras como la fractura hidráulica, que han transformado la estructura energética del país.
La matriz energética argentina se compone en gran parte de gas natural, que representa cerca del 50% del total, y el petróleo que aporta otro 30%. Esta configuración ha permitido a Argentina generar menos del 1% de los gases de efecto invernadero a nivel global, lo que le otorga una ventaja en términos de emisiones contaminantes.
En este nuevo contexto, los desafíos han cambiado, enfocándose no solo en la extracción, sino también en la exportación y el transporte de estos recursos. Se están llevando a cabo obras esenciales, como el oleoducto Vaca Muerta Sur y proyectos de gas natural licuado (GNL), destinados a abastecer mercados internacionales y potenciar la economía nacional.