Argentina ha alcanzado un punto de inflexión en su economía, con Vaca Muerta superando al sector agrícola como el principal producto de exportación en mayo. Este cambio significativo podría alterar la dinámica de poder con el agronegocio, que históricamente ha contribuido con más del 70% de las divisas al Banco Central. La creciente influencia de los actores energéticos plantea un nuevo escenario en el que la competitividad exportadora y los precios internos se ven afectados.
El desarrollo de la Cuenca Neuquina ha sido una política de Estado constante desde el acuerdo entre YPF y Chevron en 2014. A pesar de que la administración de Javier Milei se atribuye la aceleración de este proceso, el aumento en las exportaciones se debe a una década de incentivos fiscales y mejoras en infraestructura. El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), un marco legal que ofrece estabilidad por 30 años, favorece tanto a inversores locales como extranjeros.
A pesar de los avances, las grandes empresas energéticas globales aún son escasas en la región neuquina. Según el ranking de las 30 mayores compañías de petróleo y gas, solo algunas, como Chevron, tienen presencia en Argentina, mientras que gigantes como Saudi Aramco y ExxonMobil no operan en los bloques no convencionales, aunque algunas están asociadas con empresas locales.