Los inodoros de los baños públicos en aeropuertos, hospitales y centros comerciales cuentan con un diseño de asiento abierto en forma de U, conocido como "open-front toilet seat". Este diseño no es meramente estético, sino que responde a normas sanitarias con décadas de vigencia. La Asociación Internacional de Fontanería y Oficios Mecánicos (IAPMO) establece que estos asientos son obligatorios en lugares con alta afluencia, a menos que se utilicen dispensadores automáticos de fundas protectoras.
Hugo Aguilar, vicepresidente de Códigos y Normas de la IAPMO, señala que este diseño ayuda a reducir el riesgo de contacto con contaminantes dejados por usuarios anteriores. Al eliminar la sección frontal del asiento, se disminuye la superficie de contacto, lo que a su vez reduce la probabilidad de exposición a bacterias y gérmenes.
Además de la función higiénica, el diseño en U facilita a las mujeres la higiene íntima, evitando el contacto genital con el asiento. Este aspecto ha sido clave para su estandarización en espacios públicos. En resumen, el asiento abierto aborda tres problemas: la contaminación cruzada, la comodidad en la higiene íntima y el mantenimiento operativo, mejorando así la experiencia del usuario en entornos concurridos.