La Fiesta de la Confluencia en Neuquén se ha transformado en un importante evento que impulsa la economía local y fomenta la identidad cultural. Esta celebración no solo atrae a millones de visitantes, sino que también beneficia a la hotelería, la gastronomía y el transporte, generando empleo tanto eventual como permanente.
El evento ha evolucionado hacia un modelo de política pública que busca la sustentabilidad económica y la colaboración entre el sector público y privado. Neuquén ha entendido la importancia de crear una agenda cultural continua, con festivales y actividades a lo largo del año en espacios urbanos como el Paseo de la Costa y el Estadio Ruca Che, promoviendo así la apropiación ciudadana de estos lugares.
El deporte juega un papel fundamental en esta estrategia, con una variedad de competencias que atraen a deportistas y turistas de todo el país, contribuyendo a la visibilidad y el desarrollo económico de la región. Esta política cultural y deportiva no solo se mide en cifras, sino en la mejora de la imagen y la autoestima colectiva de la población.