El análisis post electoral revela que temas cruciales como la discapacidad, los jubilados, la educación y la infancia han sido relegados de la agenda mediática tras las elecciones. A pesar de ser cuestiones legítimas y urgentes, su tratamiento ha disminuido significativamente, evidenciando un silencio que contrasta con la intensidad de la campaña previa.
Durante el proceso electoral, estos temas ocupaban un lugar central en el discurso público, donde la emoción se convertía en herramienta política. Sin embargo, una vez finalizadas las elecciones, la atención hacia estas problemáticas ha disminuido, y las denuncias de irregularidades en políticas sociales apenas generan discusión.
Esta dinámica muestra cómo las causas, que deberían ser permanentes en la conversación pública, son frecuentemente utilizadas como recursos estratégicos en el ámbito político. Cuando dejan de ser funcionales, su presencia en el debate se desvanece, transformando a las personas en símbolos en lugar de sujetos de derechos.