El cultivo de pino piñonero (Pinus pinea) se presenta como una alternativa productiva valiosa en el sector forestal argentino, especialmente debido a su alto valor comercial en el mercado internacional. Este tipo de cultivo, que ha tenido éxito en la costa atlántica bonaerense, se convierte en una opción estratégica para aquellos productores que buscan rentabilidad a largo plazo.
La producción de piñones ha demostrado ser un nicho exclusivo, con una demanda sostenida en Europa. Los precios de este fruto seco pueden alcanzar entre 70 y 100 euros por kilogramo en el viejo continente, mientras que en el mercado gourmet argentino superan los 100.000 pesos por kilo. Este ingrediente es muy valorado en la gastronomía mediterránea, utilizado en platos como el pesto y diversas preparaciones gourmet.
Argentina se beneficia de su condición de productor en contraestación respecto a Europa, lo que permite abastecer al mercado en momentos de baja disponibilidad. Además, el país permanece libre de la chinche americana de las piñas (Leptoglossus occidentalis), lo que representa una ventaja sanitaria significativa frente a los problemas que enfrentan los principales países productores europeos.