La reciente captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses, ordenada por el presidente Donald Trump, ha alterado los mercados energéticos a nivel internacional. Este acontecimiento no solo modifica el mapa geopolítico, sino que también plantea dudas sobre el flujo de producción petrolera de Venezuela, que cuenta con las mayores reservas de crudo del mundo.
Trump comunicó que las nuevas autoridades venezolanas entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, lo que inicialmente presionó a la baja los precios del crudo en el mercado internacional. En días recientes, el precio del petróleo Brent se ha mantenido en torno a US$60 por barril, mostrando volatilidad tras el anuncio.
En Argentina, el impacto en Vaca Muerta dependerá de la evolución del precio del crudo en los próximos meses. A corto plazo, una posible subida en los precios debido a la incertidumbre geopolítica podría impulsar inversiones en este yacimiento, que representa casi el 70% de la producción total de petróleo y gas del país. Sin embargo, a mediano plazo, un aumento en la oferta podría llevar a una caída sostenida en los precios, lo cual podría frenar las inversiones.
El contexto global ya mostraba una tendencia a la baja en 2025, con precios de Brent aproximadamente un 20% menores que en 2024, lo que representa un desafío para proyectos de petróleo convencional pesado. En contraste, Vaca Muerta tiene la capacidad de sostener inversiones incluso con precios de crudo más bajos, aunque se requiere de eficiencia y competitividad en el mercado global.