Brío Logística y Distribución, una empresa de transporte con más de 25 años de trayectoria, enfrenta una crisis severa que ha llevado a una reducción drástica en su actividad. Históricamente ubicada en Pujato, la firma trasladó su sede principal a Rosario y llegó a movilizar hasta 2 millones de paquetes anuales con alrededor de 400 empleados. Sin embargo, la caída en la actividad económica ha reducido este número a apenas 700 mil paquetes por año.
La situación financiera de Brío es crítica, con un pasivo total estimado en $4.600 millones. La empresa acumula cheques rechazados por más de $1.500 millones y deudas significativas con varias entidades, incluyendo créditos en situación de riesgo. En respuesta, Brío ha comenzado un plan de ajuste que incluye el cierre de sucursales y despidos, como el reciente cierre en Mar del Plata que resultó en diez despidos.
Para evitar el cierre definitivo, los propietarios de la compañía están buscando un socio estratégico que aporte capital. Junto al Sindicato de Camioneros de Santa Fe y otros actores locales, están intentando mantener la operación de la empresa. Hasta ahora, ha surgido el interés del fondo de inversión COC Global Enterprise, que busca involucrarse en la reestructuración de Brío.