Las cuencas de shale en Estados Unidos, como Permian, Eagle Ford y Bakken, son fundamentales tanto para la economía como para la influencia del país en el ámbito petrolero mundial. Desde la crisis del petróleo en 1973, EE. UU. ha pasado de ser el mayor importador a liderar la producción, superando a naciones como Arabia Saudita y Rusia.
La Permian Basin es la más grande y produce más de la mitad del petróleo no convencional, alcanzando más de 6 millones de barriles diarios. En segundo lugar, Eagle Ford, que produce aproximadamente 1,1 millones de barriles diarios, se encuentra cerca del Golfo de México. Por último, Bakken, una de las formaciones más antiguas, ha demostrado ser crucial para la extracción de recursos en el país.
Estas cuencas representan una parte significativa de la producción total de petróleo en EE. UU., que suma alrededor de 9 millones de barriles al día, equivalente a dos tercios del total nacional.