Los devastadores terremotos que sacudieron el norte de Venezuela el 24 de junio dejaron un saldo trágico de casi mil muertos, miles de heridos y una gran destrucción. Los sismos fueron inusuales, ya que ocurrieron con solo 39 segundos de diferencia y se consideran un "doblete sísmico", donde ambos movimientos son clasificados como terremotos principales.
El primer sismo, con una magnitud de 7,2, tuvo su epicentro cerca de San Felipe, en el estado Yaracuy. Apenas un minuto después, se registró un segundo terremoto, aún más potente, con una magnitud de 7,5, a unos 45 kilómetros de distancia, cerca del municipio de Yumare. Expertos del Servicio Geológico de Estados Unidos explican que este fenómeno ocurre cuando dos terremotos de magnitud similar suceden en un corto período de tiempo.
La posible conexión entre ambos sismos radica en la redistribución de tensiones acumuladas en la corteza terrestre. Según el investigador Antonio Villaseñor, es probable que el primer terremoto haya desencadenado el segundo, afectando el equilibrio de fuerzas en la región. Aún quedan aspectos por investigar sobre el mecanismo de ruptura del primer sismo.