La construcción de un viaducto en el ingreso a Neuquén busca mejorar la fluidez del tráfico y reducir los problemas de inundaciones históricas en la ciudad. El intendente Mariano Gaido destacó que la obra transformará completamente este acceso, que es uno de los más transitados de la provincia. Se estima que las tareas durarán cerca de un año, aunque se está trabajando para acortar este plazo y minimizar el impacto en la circulación diaria de los vecinos.
La planificación incluye un cronograma de ejecución por etapas, permitiendo la habilitación progresiva de los sectores de la Gran Avenida a medida que se finalicen. El viaducto permitirá que quienes ingresen desde Cipolletti lo hagan de manera elevada, eliminando las antiguas rotondas y asegurando cruces directos y seguros hacia calles como Alderete y Obrero Argentino.
Con la reconfiguración de los carriles, se pretende resolver los problemas de congestión en este nodo vial, con un diseño que separa los flujos vehiculares en diferentes niveles. Los carriles centrales se elevarán, mientras que los externos funcionarán a nivel y ya se encuentran terminados, facilitando el tránsito hacia el puente carretero.