La muerte de un niño de 12 años en Chile ha causado una gran conmoción en el país. El trágico suceso ocurrió en la comuna de San Bernardo, en la Región Metropolitana de Santiago, durante un robo violento conocido como "encerrona". La familia del menor, que regresaba desde Mendoza, Argentina, tras celebrar el Día del Padre, fue interceptada por delincuentes armados en un semáforo.
En el ataque, los asaltantes obligaron a los ocupantes a descender del vehículo. Sin embargo, el niño no logró soltarse a tiempo del cinturón de seguridad y quedó atrapado. Esto ocurrió mientras los delincuentes escapaban con el automóvil, arrastrando al menor durante varios kilómetros. Según el fiscal Juan Carlos Hidalgo, el niño intentó liberarse durante la fuga, pero el cinturón le impidió salir a tiempo, lo que resultó fatal.
Las cámaras de seguridad han registrado los momentos previos y posteriores al robo, proporcionando información crucial para la investigación que busca identificar a los responsables. Este caso ha impactado profundamente a la sociedad chilena, especialmente porque el viaje familiar tenía como objetivo reunirse y celebrar un momento especial.