La reciente captura del dictador venezolano Nicolás Maduro no ha provocado un impacto significativo en los precios internacionales del petróleo, a pesar de las preocupaciones sobre cómo esto podría afectar a Vaca Muerta. La formación de hidrocarburos no convencionales en Neuquén ha mostrado resistencia ante los precios bajos, aunque una caída prolongada podría ralentizar las inversiones en el área.
No existe un único punto de equilibrio en Vaca Muerta; cada yacimiento tiene su propio umbral. Sin embargo, las empresas suelen comenzar a obtener ganancias cuando el precio del crudo supera los 30 a 40 dólares por barril. En contraste, para que Venezuela active nuevos campos de producción se requieren precios cercanos a los 80 dólares.
Las proyecciones de la industria indican que el petróleo se mantendrá entre 50 y 60 dólares durante el año, alineándose con las estrategias del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para mantener precios bajos de energía. El presidente de YPF, Horacio Marín, ha señalado que con el Brent por encima de 50 dólares, las empresas comienzan a generar ingresos, pero a partir de 72 dólares, las inversiones se aceleran considerablemente.
Para que la industria argentina logre incrementar la cantidad de equipos de perforación en Vaca Muerta, que actualmente cuenta con 40 equipos frente a los 300 en la cuenca del Permian en EE.UU., se requieren inversiones significativas, estimadas en más de 10.000 millones de dólares anuales, junto con una mayor estabilidad jurídica y acceso a divisas.