Vaca Muerta representa el 60% de la producción de hidrocarburos en Argentina, un hecho estratégico en el sector energético. La reciente captura de Nicolás Maduro en Venezuela ha generado especulaciones sobre su posible impacto en el escenario energético global, aunque su relación directa con Vaca Muerta requiere un análisis más detallado.
La formación se enfrenta a un contexto donde los precios internacionales han dejado de reaccionar con la misma intensidad que en ciclos anteriores. En 2015, el gobierno nacional estableció un precio interno del barril un 40% superior al internacional para mitigar la volatilidad, pero la actual administración ha optado por una política que favorece la exposición a precios globales, exigiendo una mayor competitividad de la región.
El aspecto laboral también es fundamental, con la reciente discusión sobre la reforma laboral en el Congreso, donde el voto de los representantes de Neuquén es clave. Además, la infraestructura se presenta como un ámbito crítico para la intervención del Estado provincial, aunque las posibilidades de mejora son limitadas.