La cuenca neuquina se ha consolidado como una plataforma exportadora clave, especialmente en el contexto actual del mercado energético sudamericano. Los puertos de Bahía Blanca y Puerto Rosales son fundamentales para las exportaciones de crudo de Vaca Muerta hacia Estados Unidos, lo que representa un canal vital para el shale argentino.
La situación en Venezuela y su relación con Estados Unidos ha reavivado el debate sobre la oferta y los precios del crudo, lo cual podría impactar el flujo de las exportaciones argentinas. Aunque la industria venezolana enfrenta serios desafíos, como la deterioración de su infraestructura y un entorno político inestable, la posibilidad de un aumento en sus exportaciones genera expectativas en el mercado que pueden influir en los precios globales.
Argentina se enfrenta a un doble desafío: mantener el crecimiento de la producción de Vaca Muerta en un escenario más volátil y capitalizar las ventajas competitivas del crudo local, que incluye calidad, productividad y costos en descenso. La industria, que ha dejado de ser una promesa, ha alcanzado nuevos máximos en la producción de shale oil, lo que refuerza su posición en el mercado internacional.